miércoles, 2 de octubre de 2013

LAS AGUJAS DEL RELOJ.

Aquellas pequeñas agujas llenas de polvo,punzantes e impacientes se han movido todos los días una y otra vez, sin que lo hayamos notado, una vuelta más un minuto menos, otro momento preso en la cárcel del tiempo.
Me abandoné un buen rato en pensamientos vanos y absurdos mientras observaba el mismo recorrido repetitivo en el viejo reloj del abuelo, el circulo vicioso del tiempo, el tic tac silencioso de la muerte, las volteretas de la rutina, la orquesta sinfónica de los recuerdos.
Nosotros los fieles siervos y esclavos  de las agujas que nos desangran los sueños, dependemos de algo inexistente, impalpable e inalcanzable mientras los minutos nos comen lentamente en la monotonía.
Regalamos relojes sin poder dar tiempo, regalamos tiempo sin saber que no nos pertenece,la utopía del vivir, la ironía del existir.