martes, 29 de julio de 2014

Azulado.

Aquella calurosa tarde hundimos nuestras cabezas entre la fina hierba del césped, los rayos del sol contorneaban tu silueta multicolor a mi costado y vos sólo sonreías como si por aquella pequeña eternidad no fuese posible la existencia en el mundo de algo diferente a nuestras miradas fundiéndose la una en la otra mientras las nubes bailoteaban silenciosa y enérgicamente sobre nuestros cuerpos.
Podía escuchar mi corazón dando un, dos, tres golpecillos eufóricos en un intento de llegar a tu pecho. De repente te giraste y suspiraste, me pediste que me describiera en una sola palabra, sólo se me ocurrió decirte  – Como el cielo “azulado”-  y tras una pequeña pausa me miraste confundida esperando una explicación, así que te dije que  "A-zu- lado", era la única forma de describirme, de encontrarme, de liberarme, de hacerme inmune a la nauseabunda vida, y en el fondo era la verdad más sincera de todas, vos eras mi manera más simple y compleja de ser y dejar de ser. con la rapidez fulminante de un parpadeo, fuiste mi salto al vacío en una cumbre llena de sueños  y temores que me arrinconaban el alma, congelaste mis lagrimas para esculpir el mejor paisaje de todos, y sólo lo descongelaste cuando quisiste un río para que pudiésemos escapar lo suficientemente lejos de todo y todos en una pequeña barquita hecha con las viejas hojas de los poemas que te escribía en secreto.
Entonces tomaste mi mano con firmeza y  no pude evitar cerrar los ojos, perderme en esa calma profunda que te exilia del tiempo y el espacio, no supe cuantos suspiros pasaron antes de recobrarme, abrí mis ojos de nuevo y encontré tus pupilas extasiadas,  ancladas en mi, y vos seguías sonriendo  imperturbable, con los labios enrojecidos  como dos rosas  y los cabellos alborotados como aquellas ramas de los arbustos y el viento tejiendo  nuestros pensamientos al compas de nuestras miradas…
Ahora después de tanto tiempo, después de tantos olvidos y tantas letras que se niegan a abandonarte, estoy acá medio loco y roto, recordando que aunque vos ya no estás, por aquel pequeño instante fuimos infinitos.

martes, 15 de julio de 2014

La ciudad.

Son las cinco de la mañana de cualquier día que se les ocurra, la espesa bruma de las desilusiones colectivas puede vislumbrarse por toda la ciudad, otra riña infinita de los autos a cien afanes por hora, semáforos en rojo, conductores desesperados "velocidad máxima 60 km", y niños en la vía.
Una chica cualquiera en el auge de su adolescencia se prepara para su monótona rutina que podría ser el tema central de un standUp comedy .
Con ojeras de la noche casimadrugada de charla online cerca de otro planeta con el que cree ser el amor de su vida o por mucho de su semana abre los ojos y deja por mitad su larga discusión con la almohada, se levanta con cierta desgana y entra a la ducha para mojarse con energías muertas de frío,  se viste como de costumbre con ese uniforme que siempre le ha parecido ciertamente patético, se prepara una taza de café y observa el humo danzar con melancolía frente a sus labios.
Al fin sale de casa con la mochila en los hombros y sus audífonos bien puestos, se lanza a la jungla de smog, inhala polución, exhala agonía, semáforo en verde, el tiempo avanza con prisa, las calles parecen más un pequeño laberinto de sentimientos pasajeros, se dirige con rumbo a su destino  en busca de conocimiento ... tal vez hoy no aprenda las clases de verbos o de reinos anímales pero si unas cuantas clases de drogas o como escapar de casa sin ser sorprendida.
Toma sus clases como de costumbre, con el cuerpo en el pupitre, las pupilas en la pizarra y la mente en alguna constelación que está más cerca de sus sueños que de la realidad, intenta no mirar el reloj porque cree que así el tiempo pasara un poco más rápido, parece más un esqueleto con movimiento que una estudiante de último grado.
Mientras afuera los  transeúntes llevan los sueños resbalando por las puntas de los dedos, está lloviendo y  sus cabellos mojados parecen victimarios de las nubes que se lamentan sin que alguien pueda notarlo, intentan respirar algo diferente que el aire contaminado por los carros, las personas y la publicidad, quisieran sonreírse, pero en el fondo saben que están jodidos, profundamente jodidos...

miércoles, 2 de julio de 2014

ME CANSO.

Me canso de entregar lo mejor de mi y  recibir lo peor de la gente.
Me canso de los sentimientos y sus consecuiencias.
Me canso de sonreír y mientras me ahogo con lágrimas que no derramo.
Me canso de esperar constantemente cosas que nunca van a suceder.
Me canso de vivir de ilusiones y obtener cero realidades.
Me canso de hacer cosas que nadie valora.
Me canso de el tiempo y sus complicaciones.
Me canso de la distancia y sus dolores.
Me canso de mi, de ti, de todos.