martes, 15 de abril de 2014

UN LAPSO ETERNO.

Me siento en el viejo sillón con desgana, pongo algo de música de la cual ni presto atención y vuelvo a fallar en el intento de enfocarme en algo diferente; otra noche más en que le tengo entre un insomnio, una taza de café, mis notas desordenadas, mil esferos sin tinta y estas ganas de poder parar el mundo en su sonrisa.

Le he pensado tanto,  le he soñado tanto que siento mi cabeza cual bomba de tiempo lista para colapsar. Éstos días y noches interminables han sido un lapso eterno y un tanto irreal de palabras que vienen y van.
Sin esfuerzo se ha impregnado en mis pensamientos y en mis letras de tal forma que siento cierta necesidad de la cercanía su ser.
Da vueltas sin cesar en mi mente como una pequeña ruleta de sentimientos la idea de que estoy empezando a quererle, y sólo pienso: " Joder ¿cómo?", Y finalmente no hago más que darme por vencida, sus ojos hacen juego con mis ganas de soñar, sus labios son el lugar perfecto para amar y su rostro es todo lo que quisiera recordar.
Quisiera ser un suspiro, un "te quiero", un "quédate sólo un poco más", su sonrisa, tan sólo ... Quisiera. Es todo lo que yo quisiera.