sábado, 13 de diciembre de 2014

Ni tan queridos adultos.

No crean que como siempre vine a dejarles una entrada rosa y romanticona como las que usualmente encuentran por acá, tengo la intención de hablarles un poquito más crudo, de esa realidad que absorbemos o que más bien nos absorbe todos los días, esa que se impregna por los poros, por los parpados y hasta por el culo, pero que tristemente ignoramos.

Hace unos días alguien me decía que estamos en el tiempo en el que todos quieren hablar, todos quieren ser escuchados y todos quieren tener la razón, y de verdad estoy en total acuerdo y no sé si ustedes también, pero me resultaba tan irónico y contraproducente que me lo dijera una de esas  personas que cree tener siempre la razón y una de esas mismas personas que jamás toma una opinión en cuenta si no es de su agrado, y lo más triste aún es que sólo es UNA de las MILES de personas que hace parte de esta sociedad tan repugnante en la que vivimos, peor,de la que hacemos parte; esa misma sociedad de los intentos fallidos de educarnos a nosotros los jóvenes bajo "principios y moral" pero moral barata porque parece más bien la basura mal reciclada de no sé cuántos siglos atrás.
Estoy hasta las tetas de escuchar por todas partes hablar de perdida de valores y no sé cuántas más burradas a algunos adultos cuando ven a dos personas del mismo género juntas, amándose y amándose de verdad, eso que un montón de heterosexuales nunca han logrado. No sean ineptos aquí nadie ha perdido los valores por amar diferente a ustedes, nadie se volvió gay, ni es algo sólo de estos tiempos, diferente es que ahora más personas se sientan un tanto más seguras de no esconderlo, pero claro, Dios sólo bendice a las parejas casadas bajo el sagrado matricidio, perdón, matrimonio, esas parejas de más de veinte años en las que nunca creció el amor pero sí los cachos, pero no, ser infiel bajo la bendición de su amadísimo Dios de estatuitas no es de ninguna forma una perdida de los valores, y lo curioso es que esos mismos hombres, aparentemente padres, hijos y hasta esposos de ensueño no dudan en asegurar cosas tipo "Prefiero una hija puta a una lesbiana" y qué pena con ustedes, pero yo y muchos otros más preferimos no tener papá a tener uno que se la pasa presumiendo de sus intachables valores con charlas de reflexión personal que de verdad aplaudo ya que les suenan tan reales quizás porque hablan más mierda y cháchara que en discurso de político en campaña, pero no me joda es que ni para dar ejemplo sirven, porque parece que hasta se les olvidara el significado de esa palabra.
No sé en qué cómo quieren educar a sus hijos cuando no hacen más que enseñarles desde que están pequeños conductas llenas de intolerancia, de discriminación y hasta ofensivas con las personas que simplemente no comparten sus gustos.
Ni tan queridos adultos, siempre tan rotos, tan inocentes, tan retrogradas, tan malditamente ignorantes y de mente tan cerrada, tan cínicos, tan sucios, y me disculparán los que no, porque sé con certeza que no son todos pero sé que ustedes aquellos que no lo son entienden lo que quiero decir, porque saben que no miento, pero les pido de verdad que dejen de jodernos con sus frases de cajón de que somos el futuro del mundo y bla bla bla, porque joder, no somos el futuro, ustedes sólo esperan que lo seamos para que arreglemos toda la mierda que nos están dejando, esperan que saldemos sus deudas y reconstruyamos sus ruinas, nos han hecho crecer siendo unos insensibles, nos han hecho ver como normal, la violencia, las matanzas, las guerras y el conformismo, ese mismo que los ha convertido en esclavos de su propio invento, quieren que pensemos por nosotros mismos y en realidad sólo quieren que pensemos como ustedes, nos programan para tachar de inmoral o anormal todo lo que a ustedes no de les da la gana de reconocer y aceptar dentro de sus putos esquemas, si eres gay eres un fenómeno, un anormal, un enfermo, si estás en contra del gobierno eres un revoltoso, un delincuente, un rebelde, si eres mujer  y vives como quieres eres una puta, una regalada una infame, si eres artista, eres un vago, un don nadie, alguien que no quiso hacer nada con su vida ¿Verdad? porque no se cansan nunca de sacar conclusiones de su asquerosa mente tan pequeña, pero les voy a decir algo, no somos nada de eso, somos PERSONAS, personas que aunque un poco más jóvenes que ustedes no nos hemos dejado arrebatar los sueños ni mucho menos cerrar la mente, personas que tenemos derecho a ser quién somos, sin importar la condición sexual, física, mental, las costumbres, o la raza, tenemos derecho a vivir sin miedo, sin miedo a que nos juzguen porque parece que es lo único que como adultos aprendieron a hacer.
No puedo creer en su iglesia, ni en sus principios, ni en su orden social, no puedo creer en un Dios que sólo nos juzga, que nos castiga, que supuestamente discrimina lo que el mismo creó, un Dios que no nos puede perdonar si no hay un intermediario, no puedo creer que si busco perdón tenga que dirigirme con alguien que quizá peca tres veces más que yo, no puedo creer que entre al reino del padre quien va a misa todos los domingos y el lunes es Satán, no puedo creer que amar a Dios y hablarle desde mi habitación o cuando salgo a caminar no tenga la misma importancia que si me postro de rodillas repitiendo todo el día oraciones de memoria, no puedo creer en su biblia, tan contradictoria, tan poco fiable, tan hecha por el hombre, Dios no nos hizo a su imagen y semejanza, ustedes hicieron a su Dios a imagen y semejanza de lo que nunca podrán ser, respeto quienes creen la iglesia pero de verdad, no quiero que me la compartan.
Y no espero que todos lo entiendan, ni mucho menos que estén de acuerdo, ni siquiera sé si alguien se interese por leer esta entrada completa, pero quiero que si alguien lo hace de verdad piense, de verdad saque sus conclusiones.
Nunca pretendí herir a nadie simplemente espero que llegue el día en el que cuando alguien que quiera decir algo no calle sólo por miedo a no encontrar aprobación, sólo quiero que ya dejen de decirnos como pensar, como actuar o peor aún como vivir.

-PS.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Dejarte ir.

Dejarte ir es tirar el cigarro antes de acabarlo, servir el café y que se enfríe sin siquiera tocarlo.
Dejarte ir es tener miedo de no verte volver, llenar mi habitación con botellas sin beber.
Dejarte ir es pasar noches sin poder dormir, es fallar mil veces intentando escribir. Caminar sin pasos, verte en otros brazos.
Dejarte ir es verte llorar por alguien más, devolver el tiempo atrás, querer abrazarte más.
"Dejarte ir", esas palabras que tanto me duele decir.

La pelota roja.

Es viernes, "Tu día de suerte" dice mamá mientras me besa la frente y me da palmaditas en el hombro, — no llegues muy tarde y abrígate bien — grita mientras se pierde su voz al hacer sonar las estruendosas campanitas que chocan entre si al cerrar la puerta.
La calle parece de papel, y pienso en lo mucho que me gustaría no sentir nada, ser un frío e imperturbable pedazo de roca como el que pateo de camino al parque. De repente recuerdo nuestra corta charla de anoche:
— ¿Así que te veré mañana? — Le pregunté en el teléfono intentando que no me temblara la voz.
— A las cinco y treinta, mon amour — Me dijo, y dos segundos después sólo hubo silencio, seguido del detestable pitido que anunciaba que había colgado.
Qué vacío siento siempre al saber que vamos a vernos, como si se abriera en mi pecho un agujero que sólo su ser puediese llenar.
Después de unos minutos de caminar al fin llego, y ya no dirijo la mirada al suelo ni a la roca que rodaba en el asfalto por el golpe de mi bota. El cielo se me hace tan gris, tan azul, tan purpura, maravilloso, infinito, como mirarle a los ojos, como besarle los labios fríos.
El parque está vacío y las frágiles gotas de lluvia empiezan a caer sobre mi abrigo, sé que había prometido dejarlo ¿pero cuándo he cumplido alguna de mis promesas? Así que enciendo la mechera, cinco y treinta, uno, dos, tres, cuatro cigarros y este último por mitad, cinco y cincuenta, veinte minutos de retraso, sabía que pasaría, el dedo se me empieza a hacer ceniza y al fin, le veo, entrecortada por las ramas de aquel árbol en donde solíamos sentarnos por horas sin decirnos nada.
De repente, no hay segundos, ni minutos, ni presente, ni pasado, ni futuro, sólo mi corazón latiendo a mil ganas de besarle por minuto.
- ¿Hola? ¿estás ahí? ¿estás bien? — Me decía, y parecía que me hubiese ausentado por toda una vida.
De seguro me puse como una pelota roja de esas como las que tiran los niños por ahí.
Finalmente reacciono — Hola, sí, todo está bien — Una amplia sonrisa apoderándose de mi rostro, qué idiota, se me comió la lengua un ratón, un pájaro, un dinosaurio enamorado de ti.
Siempre es como si le viera por primera vez, con sus ojos oscuros, y sus labios rojos, rojos como pelotas de esas que los niños tiran por ahí, pero yo no la tiraría por ahí, claro que no, la guardaría para mí, sí, exactamente en ese lugar donde sólo yo pudiese encontrarla.
— Espero no haberme retrasado demasiado. — Me dijo, mientras me tomaba de la mano.
— Descuida, sabes que no tengo lío con eso de esperar — Le dije, pero me conoce, no puedo mentirle sabe que me falta paciencia como su ser en todos mis días.
— ¿Así que esperas que te compense? — Dijo con una de esas sonrisas pícaras de las que no puedo escapar.
No respondo y suspiro, silencio, se encuentran las miradas, sonreímos y me besa de sorpresa, han tirado la pelota roja y va rodando, libre, bajo el sol, bajo la lluvia, resbala y de repente se congela, seis y cinco, cuatro, tres ¡Joder! ¿Qué numero sigue? todo se detiene, la pelota roja de esas como las que tiran los niños por ahí ha chocado contra el reloj, lo destruye, lo desmorona, ahora el tiempo no es más que una de esas metáforas que me cuesta endender ...

domingo, 2 de noviembre de 2014

Bonne nuit.

Empezar un libro nuevo, perderme en la mitad de la lectura, ¡Carajo! 
Página 140 y no entiendo nada, mis ojos han pasado por las líneas como quien va por la calle buscando un rostro entre la multitud, la concentración se la llevo octubre, las ganas se quebraron en la hierba inmóvil y seca que pise en la mañana.
Me siento como un analfabeta intentando comprender la Ilíada,  ó peor aún, yo intentando solucionar la odisea de mi vida, intentaré dormir, ¡Eso es! quizas funcione, deseo con el alma que funcione.
11:30 ¡Cierren la ventana! Mi sueño  escapa veloz sobre su caballo de nubes.
— Qué desgracia — Pienso. Se ha ido, suspiro entrecortado, cabeza contra la almohada y una guerra bajo ella.
—La tregua — Exijo tajante, pero mis pensamientos se niegan.
Me han clavado la duda en en cuello, y empiezo a sangrar tinta, coágulos de letras derramados sobre la blanca sábana.
— ¿Ha llegado el fin? — Seguro que sí. Sólo se me viene a la mente su nombre, su sombra colándose por entre mis pestañas, su fina silueta me acaricia pero no me salva, sólo me desgarra, le veo alejarse de nuevo, con mi corazón en las manos y sonríe, le odio, me encanta.
—Qué dolor— Un grito mudo, me hago un nudo, qué dolor no poder morir allí, justo allí, justo en una de sus sonrisas.

domingo, 19 de octubre de 2014

Ojalá fuera otro día.

Es Domingo, muerte fija y momentánea de 24 horas, dormir hasta tarde sin soñar nada, no querer aceptar que amaneció, abrir los ojos con las pupilas lejanas, mirar al lado y saber que no estás, encender el estéreo y pedirle de rodillas a una canción que me sepulte entre sus notas.
Vaya presión en el pecho, te necesito y no lo digo. Preparo el café y al terminarlo lo detesto, me sabe a agonía, a lunes, peor aún, a domingo, y los domingos saben a resaca, a distancia, a mis ganas de que fuera otro día.
Abrir las cortinas y hacerme polvo los ojos, cenizas la sonrisa, cerrar el alma, querer vivir a oscuras, con miedo, pero contigo. Un suspiro, una carta sin entregar, se asoma una lágrima y sin darme cuenta un grito que se anuda en mi garganta. 
La arena no cae en el reloj, se la ha llevado el mar, ¡Ah sí! un mar de lágrimas, miro por la ventana, día radiante, no me lo creo, la habitación está hecha una tormenta, sé que llueve, lo podría jurar, las gotas ruedan por mis mejillas, por mis labios, se me escapan y caen tan fuerte que hacen hoyos en la alfombra, lluvia salada, ácida, solitaria, cuando vengas trae un paraguas.
No dejen que despierte un domingo, no dejen que despierte conmigo, no dejen que despierte sin ti.

martes, 14 de octubre de 2014

Make a wish.

Quizás si pudiera pedir algo en el mundo aunque pareciera un poco infantil y absolutamente fuera de mi alcance sin duda desearía una casa en un árbol donde no me impacientara nada más que la lluvia colándose por la ventana, desearía estar sola, aunque a veces sea mi peor temor, desearía poder tener un lugar que me pertenezca y yo le pertenezca a él, desearía poder encontrar las palabras revoloteando en el aire y saltando de hoja en hoja esperando a que mi pluma las atrapara, desearía que sólo lograra ensordecerme el absoluto silencio o el cantar de cientos de aves, desearía apagar las incandescentes luces de la ciudad y prender la luna sobre la mesa de noche, desearía dejar de llenarme los pulmones del sabor amargo de las calles,las mentiras y la gente, desearía mirar el cielo y ver algo más que nubes repletas de smog y sueños empañados.
O quizás simplemente desearía poder borrarme de tanta mierda.

viernes, 19 de septiembre de 2014

A la ausencia.

Le pienso, le olvido.
Le desvanezco en un suspiro.
Con ojos cansados y pasos desgastados.
Suena una canción que termina congelando la habitación.
La noche se hace eterna, la mañana lejana.
Las palabras se vuelven resbalosas, más dolorosas.
Yo me quedo y con un dedo escondo el recuerdo.
Ahora estoy un poco más ausente pero menos inerte.
No están sus manos, ni el refugio de los que soñamos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

El primer amor.

Hace tanto tiempo no le veo que siento que estoy empezando a olvidar algunas de sus facciones, la felicidad que me producía estrecharle entre mis brazos, empiezo a olvidar su aroma, la suavidad de su piel, el color de sus ojos, el tono de su voz, sus labios.
Hace poco hemos hablado, intercambiado unas cuantas palabras, me ha dicho que se irá y algo que creí reparado hace mucho volvió a quebrarse en mí, sé que sin decirlo habíamos decidido alejarnos, borrarnos, dejar de herirnos, pero a decir verdad nunca supe como hacerlo, aprendí a vivir con su ausencia, me acostumbré a ella, el tiempo nunca me curó, sólo me distrajo, me dio nuevas cosas en qué pensar, nuevas oportunidades para sentir, pero no con la misma intensidad.
Como todo primer amor a su lado todo olía a hierba fresca, a lluvia en la noche, a parques con banquitas amarillas, verdes y rojas, a cartas llenas de plumones de colores, a chocolatinas Hershey's, a rosas rojas, a felicidad, a lágrimas nocturnas y primeros pensamientos matinales.
El primer amor es una cicatriz que duele, que duele con un dolor bonito, que te recuerda el sentido real de la vida, el primer amor es la brecha que separa los besos que sanaban heridas y los besos que las causan, es el vacío en el vientre que remplaza la caída libre de una montaña rusa, el primer amor es perder el miedo a la oscuridad, perder el miedo a ahogarse y navegar en sus pupilas. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Entender.

Después de cierto tiempo intentando repararse se dió cuenta que no quería "alguien", que no importaría cuantas personas intententasen hacer todo lo que había soñado; escribirle, quererle, estar para su ser, tomar su mano o hacerle sonreír, fallarían porque sin duda nada vendría de quien lo espera.
Si no era la persona correcta todo habría sido en vano, empezaría a empalagarse de palabras adecuadas en labios incorrectos, de caricias cálidas en manos de hielo y de miradas dulces en cuerpos de sal. Esperaría ver caer hojas que tan sólo se secarían, terminaría por hartarse de tratar de sentir ... De sentir que le falta todo aquello que tendría en sus manos, y entendería que no se trata de QUÉ hagan sino de QUIÉN lo haga, porque finalmente lo que debería ser el cielo terminaría por convertirse en el más amargo  infierno.

lunes, 25 de agosto de 2014

La noche huele a smog.

Es viernes, empieza a caer la tarde y con ella los ánimos de los caminantes que llevan la conciencia ennegrecida por el smog que penetró sus sienes toda la semana. Figuras inmóviles en los paraderos están medio muertasdefrío mientras las pequeñas gotas de lluvia golpetean sus parpados cansados, parecen descongelarse momentáneamente para sacar su cajetilla de cigarrillos Marlboro en la que quisieran encontrar en la parte trasera una advertencia que dijese “Fumar puede matar, pero la soledad también”  así que casi por inercia encienden la mechera como si la luz de la diminuta llama redimiera los esfuerzos de los últimos días.
Son las 6.45pm, el viejo reloj de la avenida principal parece estar a punto de colapsar, da la impresión de que en cualquier momento sólo se detendrá. Las calles se enfrían  y con ellas las palabras, los corazones, las miradas y las esperanzas que se desmoronan contra el pavimento.
Es el momento del día en que sólo es posible ir por ahí pateando hojas secas y saltando pequeños charcos  multicolor que reflejan las tristes luces de neón. El humo azul danza frente a nuestras pupilas y se eleva deseoso de ser una nube, una pequeña escalera al cielo con Led Zeppelin sonando de fondo.
La noche huele al claxon frenético de los automóviles, la noche huele a preocupaciones del trabajo y crisis existenciales de los 40 , la noche huele a jóvenes con la vejez pegada a las retinas. Y poco a poco como una enfermedad que se transmite por las miradas se empaña en la memoria  el recuerdo de las noches que olían a primer beso en un parque, a cuello con aroma a vainilla, a café y viejas hojas de un libro, noches que olían a pequeños barcos de papel de navegando las estrellas ebrias de sentimientos, noches que olían a estéreos repletos de cassettes de los Stones o los Sex Pistols con sus letras fuera de contexto, noches que simplemente olían a noches.

martes, 12 de agosto de 2014

ENTRE BRISAS.

Y de repente estaban allí, tan ausentes, tan lejanos, casi a punto de desaparecer.
A pesar de que sólo los separaba un viejo árbol astillado por el olvido, parecían haber construido un enorme muro congelado por las miradas y la  brisa que rozaba impaciente sus cuellos.
Se miraban de reojo, las esperanzas les colgaban de las pestañas y las palabras se desmoronaban sin si quiera ser pronunciadas, los sueños tejían en recuerdos las viejas risas y caricias.
Anhelaban el reencuentro, querían atraparlo y estrecharlo contra su pecho como un pequeño que ha dejado escapar su pelota amarilla, que le recuerda que la vida es amar y ya.
Empieza a caer la noche y con ella la resistencia, el orgullo se desintegra, se rinden, se acercan sus siluetas entre sonrisas complices y al final sólo sienten sus labios fundirse al compás de las ramas chocar se entre si como si su fugaz amor redimiera al mundo.

domingo, 10 de agosto de 2014

PÁGINAS EN BLANCO.



Era una tarde lluviosa y nublada, Samuel acababa de ser diagnosticado con una extraña enfermedad que no tenía cura, los médicos dijeron que su esperanza de vida era corta, así que iba sin prisa alguna y hecho pedazos, sólo esperaba que la lluvia empezara a caer gota a gota sobre él, así que se detuvo en un parque en el que encontró sobre una banca un pequeño libro, se sentó junto a el y empezó a ojearlo, al parecer era muy antiguo pero aún se mantenía muy bien conservado, miró a su alrededor buscando un posible propietario pero todo estaba desierto. Sólo estaban allí aquel libro y él compartiendo la placida soledad del lugar,  así que lo tomó entre sus manos y de repente como una corriente por todo su cuerpo sintió un profundo deseo de perderse en cada una de sus letras, en cada una de sus palabras, en cada una de sus líneas, esas que representan las venas impregnadas de ilusión y pasión de un autor hasta el momento desconocido.
 Lo abrió cuidadosamente y al voltear la portada se llevó la gran sorpresa de que todas sus páginas se hallaban aún en blanco, sorprendido las miró detenidamente, vírgenes y puras sin haber sido exploradas, transformadas  y adornadas con maravillosas historias que les darían “Vida”, eso que a él se le estaba esfumando sin poder hacer nada, pensó desconsolado.
Era sin duda una analogía perfecta con el lienzo de un  pintor, un paisaje para un fotógrafo o el instrumento de un músico; fue entonces cuando empezó a olvidar por un momento todos sus problemas y nació en él la fuerte necesidad de dejar flotar su pensamientos más profundos y sinceros en aquellas páginas que pedían a gritos ser penetradas con letras cargadas de sentimientos que habían permanecido encarcelados en los lugares más oscuros y fríos del alma a la espera de una luz que los ayudase a salir.
Había perdido la noción del tiempo, la noche ya había empezado a caer, así que tomo el libro y lo introdujo en su abrigo como una madre que protege a su hijo y partió hacia su casa.
Desde ese momento aquel libro se convirtió en su consuelo, su mayor confidente, su mejor amigo, su refugio, su tranquilidad y su locura.
Escribir fue desde entonces su razón para seguir viviendo, soñaba con el, vivía para él, sentía que aquel libro llenaba su vida que estaba tan vacía, tan solitaria y tan triste, por meses enteros escribió, aunque cada vez su salud decayera más, se dedicó a viajar y llevaba aquel libro a todo lugar.
 En las noches al irse a la cama sin saber como, soñaba con lo que iba a escribir en su libro y al levantarse lo primero que hacía era sentarse a escribir sus descabellados sueños. Cada paisaje hermoso que veía, cada amanecer o cada anochecer lo inspiraban aún más, pasaba horas sentado con una taza de café y su libro, pensaba en María, su eterno amor a quien no había vuelto a ver desde hacía ya mucho tiempo, quería gritar, ir buscarla, romper en llanto, se sentía tan solo que sólo su libro podía reconfortarlo.
Decidió volver a casa, el libro estaba casi terminado, sintió por primera vez en mucho tiempo un halo de felicidad en lo más profundo de su ser, pero estaba en la fase final de su enfermedad, desplazarse cada vez se hizo más difícil, sufría fuertes temblores y en las noches la fiebre lo hacía delirar.
Una mañana se levantó decidido a terminar la última pagina, se arregló con su mejor vestido y dejó su hogar impecable, recogió su libro y su pluma y salió de casa, se dirigió a aquel parque en donde hacía unos meses atrás había encontrado el libro, se sentó en la banca lo terminó.
Lleno de satisfacción estrecho el libro contra su pecho y dejó escapar una lágrima, se quedó allí observando el atardecer, cerró los ojos y sin darse cuenta dio su último respiro, se embarcó en su último viaje y por fin pudo ser absolutamente feliz.
Horas más tarde encontraron el cuerpo sin vida de Samuel y junto a él su libro, quisieron abrirlo para buscar una dirección o algo que les permitiera conocer su identidad pero al hacerlo se dieron cuenta que las paginas se hallaban en blanco, desconcertados y sin saber qué hacer llamaron a la policía para que recogieran el cadáver, pero al llegar sólo estaba el libro de páginas en blanco sobre la banca  y Samuel había desaparecido

Durante semanas hablaron de los hechos sin poderse dar una explicación, por el paso del tiempo el paradero del libro se hizo desconocido y nadie pudo descubrir los misterios que giraban en torno a el.

martes, 29 de julio de 2014

Azulado.

Aquella calurosa tarde hundimos nuestras cabezas entre la fina hierba del césped, los rayos del sol contorneaban tu silueta multicolor a mi costado y vos sólo sonreías como si por aquella pequeña eternidad no fuese posible la existencia en el mundo de algo diferente a nuestras miradas fundiéndose la una en la otra mientras las nubes bailoteaban silenciosa y enérgicamente sobre nuestros cuerpos.
Podía escuchar mi corazón dando un, dos, tres golpecillos eufóricos en un intento de llegar a tu pecho. De repente te giraste y suspiraste, me pediste que me describiera en una sola palabra, sólo se me ocurrió decirte  – Como el cielo “azulado”-  y tras una pequeña pausa me miraste confundida esperando una explicación, así que te dije que  "A-zu- lado", era la única forma de describirme, de encontrarme, de liberarme, de hacerme inmune a la nauseabunda vida, y en el fondo era la verdad más sincera de todas, vos eras mi manera más simple y compleja de ser y dejar de ser. con la rapidez fulminante de un parpadeo, fuiste mi salto al vacío en una cumbre llena de sueños  y temores que me arrinconaban el alma, congelaste mis lagrimas para esculpir el mejor paisaje de todos, y sólo lo descongelaste cuando quisiste un río para que pudiésemos escapar lo suficientemente lejos de todo y todos en una pequeña barquita hecha con las viejas hojas de los poemas que te escribía en secreto.
Entonces tomaste mi mano con firmeza y  no pude evitar cerrar los ojos, perderme en esa calma profunda que te exilia del tiempo y el espacio, no supe cuantos suspiros pasaron antes de recobrarme, abrí mis ojos de nuevo y encontré tus pupilas extasiadas,  ancladas en mi, y vos seguías sonriendo  imperturbable, con los labios enrojecidos  como dos rosas  y los cabellos alborotados como aquellas ramas de los arbustos y el viento tejiendo  nuestros pensamientos al compas de nuestras miradas…
Ahora después de tanto tiempo, después de tantos olvidos y tantas letras que se niegan a abandonarte, estoy acá medio loco y roto, recordando que aunque vos ya no estás, por aquel pequeño instante fuimos infinitos.

martes, 15 de julio de 2014

La ciudad.

Son las cinco de la mañana de cualquier día que se les ocurra, la espesa bruma de las desilusiones colectivas puede vislumbrarse por toda la ciudad, otra riña infinita de los autos a cien afanes por hora, semáforos en rojo, conductores desesperados "velocidad máxima 60 km", y niños en la vía.
Una chica cualquiera en el auge de su adolescencia se prepara para su monótona rutina que podría ser el tema central de un standUp comedy .
Con ojeras de la noche casimadrugada de charla online cerca de otro planeta con el que cree ser el amor de su vida o por mucho de su semana abre los ojos y deja por mitad su larga discusión con la almohada, se levanta con cierta desgana y entra a la ducha para mojarse con energías muertas de frío,  se viste como de costumbre con ese uniforme que siempre le ha parecido ciertamente patético, se prepara una taza de café y observa el humo danzar con melancolía frente a sus labios.
Al fin sale de casa con la mochila en los hombros y sus audífonos bien puestos, se lanza a la jungla de smog, inhala polución, exhala agonía, semáforo en verde, el tiempo avanza con prisa, las calles parecen más un pequeño laberinto de sentimientos pasajeros, se dirige con rumbo a su destino  en busca de conocimiento ... tal vez hoy no aprenda las clases de verbos o de reinos anímales pero si unas cuantas clases de drogas o como escapar de casa sin ser sorprendida.
Toma sus clases como de costumbre, con el cuerpo en el pupitre, las pupilas en la pizarra y la mente en alguna constelación que está más cerca de sus sueños que de la realidad, intenta no mirar el reloj porque cree que así el tiempo pasara un poco más rápido, parece más un esqueleto con movimiento que una estudiante de último grado.
Mientras afuera los  transeúntes llevan los sueños resbalando por las puntas de los dedos, está lloviendo y  sus cabellos mojados parecen victimarios de las nubes que se lamentan sin que alguien pueda notarlo, intentan respirar algo diferente que el aire contaminado por los carros, las personas y la publicidad, quisieran sonreírse, pero en el fondo saben que están jodidos, profundamente jodidos...

miércoles, 2 de julio de 2014

ME CANSO.

Me canso de entregar lo mejor de mi y  recibir lo peor de la gente.
Me canso de los sentimientos y sus consecuiencias.
Me canso de sonreír y mientras me ahogo con lágrimas que no derramo.
Me canso de esperar constantemente cosas que nunca van a suceder.
Me canso de vivir de ilusiones y obtener cero realidades.
Me canso de hacer cosas que nadie valora.
Me canso de el tiempo y sus complicaciones.
Me canso de la distancia y sus dolores.
Me canso de mi, de ti, de todos.

sábado, 21 de junio de 2014

ES.

Y de repente es como estar flotante entre pequeñas nubes de sueños descoloridos, escondidos en en tiempo y en los agujeros negros de la rutina, encuentras  de pronto alguien que te pone el mundo y los pensamientos de cabeza y la felicidad a los pies.
No puedes explicar cómo ni por qué, pero en el momento menos pensado te roba unas cuantas sonrisas y otros tantos suspiros que parecen pequeñas estrellas bailando a la mitad de un sueño a plena luz del día. 

Es neón corriendo entre tus venas, es un dia soleado de Junio bajo el arrullo de las hojas de un arbol, es ver a la ventana en una tarde de lluvia, es un pequeño y difuso halo de felicidad, como la llama de una vela en la noche, es escuchar tu canción favorita con los ojos cerrados, un viaje que dura lo que un parpadeo, es simplente increíble y lo sabes aunque en en fondo entiendas que estás jodido.

martes, 15 de abril de 2014

UN LAPSO ETERNO.

Me siento en el viejo sillón con desgana, pongo algo de música de la cual ni presto atención y vuelvo a fallar en el intento de enfocarme en algo diferente; otra noche más en que le tengo entre un insomnio, una taza de café, mis notas desordenadas, mil esferos sin tinta y estas ganas de poder parar el mundo en su sonrisa.

Le he pensado tanto,  le he soñado tanto que siento mi cabeza cual bomba de tiempo lista para colapsar. Éstos días y noches interminables han sido un lapso eterno y un tanto irreal de palabras que vienen y van.
Sin esfuerzo se ha impregnado en mis pensamientos y en mis letras de tal forma que siento cierta necesidad de la cercanía su ser.
Da vueltas sin cesar en mi mente como una pequeña ruleta de sentimientos la idea de que estoy empezando a quererle, y sólo pienso: " Joder ¿cómo?", Y finalmente no hago más que darme por vencida, sus ojos hacen juego con mis ganas de soñar, sus labios son el lugar perfecto para amar y su rostro es todo lo que quisiera recordar.
Quisiera ser un suspiro, un "te quiero", un "quédate sólo un poco más", su sonrisa, tan sólo ... Quisiera. Es todo lo que yo quisiera.

lunes, 24 de febrero de 2014

UNA PELÍCULA MUDA.

Prendió un cigarro para enviarle señales de humo purpura  pero de repente entendió que esta vez era ella quién se había marchado, que era ella quién había lanzado aquel adiós definitivo.
Basto mirarle por última vez para saber que ya no había nada por decirse ni razones para recordarse, basto verle desaparecer de su vista para sentir como dentro de si todo se quebraba, ya no espera un reencuentro ni mucho menos una coincidencia.
Camina entre la gente con los pensamientos perdidos, los sentimientos deshechos y los cabellos despeinados. Su vida es una especie de película muda en la que cierra los ojos sin la mínima esperanza de soñar, ha encontrado consuelo en las paginas de algunos diarios y en infinidades de tazas de café.
Perdió las ganas de volar a pesar de que conserva intactas sus alas y lo que un día le supo a gloria hoy le sabe a no sé que oscuro.