Le pienso, le olvido.
Le desvanezco en un suspiro.
Con ojos cansados y pasos desgastados.
Suena una canción que termina congelando la habitación.
La noche se hace eterna, la mañana lejana.
Las palabras se vuelven resbalosas, más dolorosas.
Yo me quedo y con un dedo escondo el recuerdo.
Ahora estoy un poco más ausente pero menos inerte.
No están sus manos, ni el refugio de los que soñamos.
No soy buena con las palabras, por eso escribo. La hora cuando el mundo se colorea de ruido azul, en un mismo cenicero cenizas y realidad.
viernes, 19 de septiembre de 2014
A la ausencia.
lunes, 15 de septiembre de 2014
El primer amor.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Entender.
Después de cierto tiempo intentando repararse se dió cuenta que no quería "alguien", que no importaría cuantas personas intententasen hacer todo lo que había soñado; escribirle, quererle, estar para su ser, tomar su mano o hacerle sonreír, fallarían porque sin duda nada vendría de quien lo espera.
Si no era la persona correcta todo habría sido en vano, empezaría a empalagarse de palabras adecuadas en labios incorrectos, de caricias cálidas en manos de hielo y de miradas dulces en cuerpos de sal. Esperaría ver caer hojas que tan sólo se secarían, terminaría por hartarse de tratar de sentir ... De sentir que le falta todo aquello que tendría en sus manos, y entendería que no se trata de QUÉ hagan sino de QUIÉN lo haga, porque finalmente lo que debería ser el cielo terminaría por convertirse en el más amargo infierno.