Empezar un libro nuevo, perderme en la mitad de la lectura, ¡Carajo!
Página 140 y no entiendo nada, mis ojos han pasado por las líneas como quien va por la calle buscando un rostro entre la multitud, la concentración se la llevo octubre, las ganas se quebraron en la hierba inmóvil y seca que pise en la mañana.
Me siento como un analfabeta intentando comprender la Ilíada, ó peor aún, yo intentando solucionar la odisea de mi vida, intentaré dormir, ¡Eso es! quizas funcione, deseo con el alma que funcione.
11:30 ¡Cierren la ventana! Mi sueño escapa veloz sobre su caballo de nubes.
— Qué desgracia — Pienso. Se ha ido, suspiro entrecortado, cabeza contra la almohada y una guerra bajo ella.
—La tregua — Exijo tajante, pero mis pensamientos se niegan.
Me han clavado la duda en en cuello, y empiezo a sangrar tinta, coágulos de letras derramados sobre la blanca sábana.
— ¿Ha llegado el fin? — Seguro que sí. Sólo se me viene a la mente su nombre, su sombra colándose por entre mis pestañas, su fina silueta me acaricia pero no me salva, sólo me desgarra, le veo alejarse de nuevo, con mi corazón en las manos y sonríe, le odio, me encanta.
—Qué dolor— Un grito mudo, me hago un nudo, qué dolor no poder morir allí, justo allí, justo en una de sus sonrisas.
No soy buena con las palabras, por eso escribo. La hora cuando el mundo se colorea de ruido azul, en un mismo cenicero cenizas y realidad.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Bonne nuit.
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