1:29, las ovejas salieron corriendo y no me dejan dormir, tengo un "Ojalá pudiese abrazarte esta noche" atorado en el paraguas y ya empecé a llover, pero descuida, algo podremos hacer.
1:35 cuatro, tres, dos, uno, contaría nubes, pero ya miré por la ventana y tampoco las puedo ver así que mejor te cuento una historia.
Verás, hace mucho tiempo o quizás poco, ¿quién lo va a saber? existió una niña con miedo, sabía lo que era ser feliz claro, como cualquier persona que pudiese buscar su significado en las páginas de un diccionario, nunca lo sintió pero podía hacerse al menos una idea cuando miraba al cielo y veía a las nubes bailar sobre ella.
Vivía, aunque no se sintiese como una persona viva, a veces hasta tenía que poner un dedo bajo su nariz para comprobar que aún respiraba.
Esta niña no podía si quiera decirle a alguien como se sentía, probablemente no sentía nada, gritaba y ni una palabra salía de su boca, lloraba y su rostro seguía seco.
Fumaba mucho, caminaba mucho, pensaba mucho y entre mucho y mucho, poco y nada tenía para ser sinceros.
Sin saber cómo pintar, se resignó a llevar su vida en blanco y negro.
Sin saber cómo pintar, se resignó a llevar su vida en blanco y negro.
Guardó en una cajita los colores, los pinceles, y su sonrisa, con el tiempo los olvidó, y creyó haberlos perdido.
Y te preguntarás ¿cómo lo sé? Y bueno la respuesta es simple, esa niña era yo.
Hasta que un día cuando menos lo pensé la historia cambió.
Recuperé los colores y las ganas de pintar, encontré el lienzo perfecto, ¿Quieres saber cuál? tu vida, y sin saberlo ella le dio color a la mía.
Recuperé los colores y las ganas de pintar, encontré el lienzo perfecto, ¿Quieres saber cuál? tu vida, y sin saberlo ella le dio color a la mía.
De repente esta vida vacía que ni siquiera había empezado a ser vivida se llenó de tu aire, de tu cielo, de tus nubes, de tus colores. Cambié los cigarrillos por besos, las lágrimas por sonrisas, unas sonrisas sinceras.
Las notas de la agenda por escritos con destinatario.
Las caminatas sola por pasos de tu mano.
El miedo se esfumó y no necesite más diccionarios para definir la felicidad, porque la vi cuando te mire, la probé en tus labios, y la toqué en tu piel.
Las notas de la agenda por escritos con destinatario.
Las caminatas sola por pasos de tu mano.
El miedo se esfumó y no necesite más diccionarios para definir la felicidad, porque la vi cuando te mire, la probé en tus labios, y la toqué en tu piel.
Y quizás es una historia muy larga sólo para contarte que tu vida le dio vida a la mía.
2:19 ya dejé de llover, pero aún espero descampar en tus brazos.
Te amo como nos enseñaron que sólo en los cuentos se puede amar, para toda la vida y con finales felices y es que nuestro mejor final es que no tenemos final.
Te amo como nos enseñaron que sólo en los cuentos se puede amar, para toda la vida y con finales felices y es que nuestro mejor final es que no tenemos final.

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