jueves, 11 de febrero de 2016

Compartir sábanas.

ADVERTENCIA:
Si usted querido lector espera encontrar contenido sexual en esta entrada, no pierda su tiempo ni las ganas, aborte la misión.
O mejor quédese, de pronto fue o será su historia en algún momento.

Siempre consideré extremadamente tediosa la idea de dormir con alguien, ya saben, compatir el lado frío de la cama, que alguien me abrazara o respirara cerca de mí y sentir ese espacio vital y tan íntimo invadido por otro cuerpo. Definitivamente no era para mí.
Se me hacía algo totalmente incomprendible que alguien quisiera dormir entre los brazos de otra persona, entrepiernada con alguien, y probablemente con todas sus cobijas al otro extremo de la cama mientras se moría de frío.

Sin duda jamás habría cambiado de opinión de no ser después de pasar una noche a su lado. Entonces todo empezó a tener sentido. Entendí que no se trata sólo de compartir tu cama y tus sábanas con alguien, sino de compartir tus sueños, tu casancio, o tu desvelo con esa persona.
Descubrí que su pecho era el lugar más seguro en el que podría estar, que por unas cuantas horas podía ser totalmente yo, en la paz más increíble que alguna vez hubiese experimentado.
Desde entonces, sus brazos son la forma más deliciosa de escapar del mundo a cualquier hora, ya sean cinco minutos en la mañana, la siesta de la tarde o la madrugada completa.

Si usted que me lee lo ha vivido, sabe de lo que le hablo y de seguro no me tomará por loca. Pero si por el contrario no, entonces lo invito a dejarse llevar, a recostarse en alguien, cerrar los ojos, mientras otros cálidos brazos lo arrullan, escuchar su corazón y como yo, por pequeño instante olvidarse de todo a su alrededor, sentirse pleno, amado, protegido, siendo verdaderamente uno  con su pareja. No sólo es algo lindo, es terapéutico. Hágalo, no le aseguro que no le van a quitar sus cobijas a media noche, pero sí que cuando se despierte va a quedar con ganas de más.

1 comentario:

  1. Me encanta que no solo crezcas escribiendo, sino también en lo que te hace feliz, te adoro.

    ResponderEliminar