Mujer de pestañas largas y sueños infinitos, de cabeza flotante y cabellos enredados.
Como cada mañana al despertar jugarás con tu desnudez en el espejo.
Después de un rato te mirarás fijamente a los ojos, como quien ve a su adversario, y te preguntarás quién eres, pasado un pequeño instante, responderás: una mujer, claro está, ¿Entonces de dónde tantas dudas? Y como un flashback empezarás a recordar, que desde niña odiaste las muñecas, y los vestidos.
Te gustaron siempre más las playeras de tus bandas favoritas, que las blusas con encaje.
Preferías los aviones y los carros, un libro de valientes guerreros que luchaban contra feroces bestias a la típica historia de la princesa encerrada en la torre, aunque a final de cuentas te sintieras como ellas, atrapada.
Sólo que tú, valiente doncella, jamás esperaste un principe ni mucho menos que te rescataran. Hubieses preferido mil veces antes hacerte amiga del temible dragón.
Y parecerá escuchar la voz de mamá, pidiéndote una y otra vez que actúes como una niña buena, que dejes de saltar charcos y jugar con la tierra.
Te declaraste enemiga de los tacones.
De vez en cuando haces tregua con el rimel.
Y aún así, aunque el mundo entero lo dude, estarás segura una vez más de que amas ser mujer, que quisieras ser madre, casarte, viajar, estudiar, una casa grande con perros, gatos, y una vida al lado de quien amas.
Te repetirás que eres una mujer,
¡UNA MUJER QUE AMA LAS MUJERES!
Sonreirás sin afán y decidirás como todos los días, que hoy tampoco pintarás tus labios con carmín intenso, te vestirás y finalmente te sumergirás en un mar de tráfico insoportable, leerás los titulares del diario mientras vas de camino a tu empleo, tendrás en mente las cuentas por pagar, la duda de lo qué pensarán de ti, tu madre, tu vecino, tu compañero del cubículo izquierdo en el trabajo, tu jefe y tu pareja, al final sólo llegarás a la conclusión de que no te importa. Hoy solo contará lo que pienses tú de ellos.
Suspirarás, y mientras tanto la bocina de algún auto hará pedazos el silencio sabrás que desde la pequeña y selecta ventana sólo tú y todo el que piense tal vez como tú, tiene la vista panorámica de este pequeño zoológico de concreto.
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