viernes, 19 de septiembre de 2014

A la ausencia.

Le pienso, le olvido.
Le desvanezco en un suspiro.
Con ojos cansados y pasos desgastados.
Suena una canción que termina congelando la habitación.
La noche se hace eterna, la mañana lejana.
Las palabras se vuelven resbalosas, más dolorosas.
Yo me quedo y con un dedo escondo el recuerdo.
Ahora estoy un poco más ausente pero menos inerte.
No están sus manos, ni el refugio de los que soñamos.

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